LA FORMACIÓN
El tiempo de preparación a la admisión al Instituto no nos extraña de nuestra realidad diaria; es decir que se continúa con su propia actividad laboral o de estudiante y a vivir en su propio ambiente. La formación dura normalmente en cuatro años. Para cada persona hay un director que esta encargado de seguirla en este período. La formación prevee momentos de relación personal con el director pero también momentos de formación comunidarios con otras personas en camino, subdivididas generalmente para áreas geográficas. Los asuntos tratados en los años de formación son:
a) La vocación en general y el Instituto.
b) Las virtudes evangélicas y los votos.
c) La oración.
d) El empeño secular.
Este proceso continúa también después de haber emitido
los primeros votos, y tiene un momento de intensidad particular en la ocasión de la
emisión de los votos perpetuos (no obligatorios), que de norma ocurren diez años
después de los primeros votos.
Los miembros del Instituto estan obligados a una
formación permanente durante toda la vida para adaptar su propia respuesta a
la llamada del Señor ségun las diferentes exigencias de cada edad de la vida y de cada
situación en las cuales la historia personal y comunidaria los pondrá.